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Crecimiento y composición corporal (IV)

Embrion humano de tres dias de edadParte 4 de 4

Cambios  generales en la masa magra

En general la masa magra se incrementa rápidamente durante el último período fetal y en el recién nacido, seguido por una rápida desaceleración entre el primero y el tercer año de vida. Posteriormente, la velocidad de crecimiento disminuye hasta los 10 años, cuando se inicia el estirón de crecimiento adolescente.

Durante los primeros años de vida, hay un ligero predominio de masa magra en los hombres, lo que se vuelve significativo durante la adolescencia. El patrón de crecimiento en masa magra está correlacionado con la talla. En el otro extremo del ciclo de vida, el envejecimiento está marcado por una pérdida progresiva de masa magra, especialmente músculo esquelético y masa ósea.

 

Madurez química

La mayoría de los adultos jóvenes sanos han alcanzado la estabilidad química en su masa magra. Este concepto de madurez química se introdujo en la década de los 1920s, al encontrarse que la composición corporal de la mayoría de las especies se acercaba a la adulta cuando se llegaba a la pubertad; en este punto la masa magra se vuelve relativamente constante con un contenido de agua entre 72 y 74%, un contenido de proteína de aproximadamente 19%, contenido de potasio de 60-70 mmol/Kg en los hombres y 50-60 mmol/Kg en las mujeres, y un contenido mineral de 6.8%.

El completar la madurez química también está reflejado en la estabilización de varias constantes que relacionan un componente de la composición corporal con otro, tales como potasio:nitrógeno, ECW:ICW y concentración intracelular de potasio. Dado que condiciones como embarazo, edad extremadamente avanzada, enfermedad, estado nutricio y la constitución física pueden afectar la composición de masa magra, la utilidad de estas constantes es debatible.

Los cambios en la composición corporal de masa magra en función de la edad muestran una variación mayor en la madurez química durante el crecimiento que los cambios asociados con el envejecimiento. Durante el crecimiento, la madurez química ocurre en diferentes etapas para diferentes constituyentes de la masa magra. Los músculos, tejidos viscerales y los huesos alcanzan la madurez química e tasas diferentes. Por ejemplo, la maduración mineral del hueso parece ocurrir no antes de la tercera década de vida. El potasio corporal, principalmente reflejando incrementos en la masa muscular, se incrementa gradualmente desde el nacimiento hasta los 20 años de edad en los hombres y hasta los 17-18 años en las mujeres; luego comienza a descender y alrededor de los 85 años es generalmente igual a la de un niño de 13-14 años.

En los niños la masa magra contiene relativamente más agua que en los adultos. La constante hidratación de masa magra va del 80.2% en el recién nacido al 75% en la pubertad temprana y el 73% en los adultos. El contenido de proteína se incrementa del 15% al nacimiento hasta 19.6% en niños y 18.7% en niñas a la edad de 10 años. Aproximadamente 0.5% del peso corporal (0.6% de la masa magra) es carbohidratos.

El contenido mineral se eleva durante la niñez y especialmente en la adolescencia. Gradualmente se incrementa de 3.7% de masa magra en los infantes al 5.2% en el macho prepúber, 6.2% en el hombre postpúber (alrededor de los 15.5 años) y luego alcanza 6.8% en el adulto. La ganancia de hueso continúa durante la tercera década de vida y entonces se detiene, mientras que la pérdida de hueso comienza en la cuarta o quinta década de vida, variando de un sitio esquelético a otro y entre sexos.

El contenido relativo de agua, proteína y minerales determina la densidad de la masa magra. Durante el crecimiento, a medida que disminuye el contenido de agua y aumenta el contenido de proteína y minerales, hay un incremento en la densidad corporal. El agua y los minerales óseos son los principales factores en el cambio de densidad de la masa magra: el agua porque es el principal constituyente de la masa magra y el mineral óseo porque su densidad es muy alta (3.0 g/cc).

Con el envejecimiento hay una disminución en la densidad corporal. En consecuencia, la composición corporal de los niños no está correctamente estimada si se emplean las constantes para adultos. Por ejemplo, la grasa está subestimada cuando se calcula en la base de TBW y sobreestimada si se calcula en la base de TBK o densidad corporal. Por tanto, se han desarrollado constantes ajustadas para la edad y el género durante la niñez y la adolescencia para los constituyentes de la masa magra, haciendo posible derivar ecuaciones porcentuales de grasa para cada grupo de edad y género.

Cambios en el crecimiento lineal

La velocidad de talla alcanza su máximo de 10-12 cm/mes entre las 16 y las 30 semanas de gestación y disminuye a 3 cm/mes (36 cm/año) en el nacimiento. La curva postnatal está marcada por una desaceleración en el crecimiento lineal a 15 cm/año al final del primer año, 9 cm/año al final del segundo año y 8 cm/año al final del tercer año. Entre las edades de 4 y 5 años, es de 6.5 cm/año y de ahí hasta el momento de la pubertad la velocidad de crecimiento por año se estabiliza a aproximadamente 5-6 cm/año.

Las niñas de ascendencia anglosajona comienzan el estirón de crecimiento en la pubertad alrededor de los 12 años de edad, con un pico en la velocidad de talla de 9 cm/año. Los niños comienzan el estirón alrededor de los 14 años de edad con una velocidad pico de 10 cm/año. Los incrementos totales en la talla luego de alcanzado el pico de velocidad son ligeramente mayores en los hombres que en las mujeres. Los incrementos anuales disminuyen significativamente después de que se alcanza la máxima velocidad de talla.

En promedio, la talla adulta se alcanza a los 21.2 años en los hombres y a los 17.3 años en las mujeres. En las niñas, el crecimiento en talla continúa a una tasa más lenta por casi 5 años luego del primer período menstrual.

Los cambios en la ganancia de talla están ligados al estado de pubertad. Algunas regiones del mundo muestran variaciones en el comienzo de la pubertad. En los países latinoamericanos, los niños muestran un patrón de maduración temprana, en que el estirón de la pubertad comienza 1 a 1.5 años antes que en los niños anglosajones.

La edad en la ocurre la pubertad varía entre poblaciones y entre individuos, por lo que los cambios en la composición corporal están mejor relacionados a la edad fisiológica que a la edad cronológica.

 

Cambios con la pérdida o ganancia de peso

En el nacimiento, la velocidad normal de aumento de peso es aproximadamente de 7 a 9 Kg/año; disminuye a 3.5 Kg/año al final del primer año y 2.5 Kg/año al final del segundo año, permaneciendo bastante estable después a alrededor de 2 Kg/año hasta la pubertad.

Los cambios en el peso que resultan de las intervenciones dietéticas o que ocurren espontáneamente casi siempre comprenden tanto masa magra como masa adiposa. Sin embargo, la contribución relativa de cada componente corporal al cambio total de peso depende de varios factores. En las circunstancias de reducción de peso, la masa adiposa disminuye pero la masa magra también disminuye en proporción al contenido inicial de grasa corporal.

La situación es similar para las personas que ganan cantidades significativas de peso corporal en respuesta a la ingestión. La composición de la ganancia en peso es una función del contenido corporal de grasa: las personas delgadas ganan en proporción más masa magra, al menos durante la ganancia inicial de peso, que aquellos con una mayor cantidad de grasa corporal.

En las personas obesas, la ganancia de peso está entre 20 y 30% de masa magra. En las personas de peso normal o bajo, como los niños desnutridos, infantes prematuros o  pacientes con anorexia nervosa, la proporción de peso ganado como masa magra es mayor, alrededor de 60 a 75%, dependiendo en la persona y el tipo de dieta.

Por otro lado, las personas con vida sedentaria y las de edad avanzada tienden a acumular proporcionalmente más grasa durante la ganancia de peso.

 

Cambios en la composición corporal en la desnutrición

La desnutrición y la enfermedad pueden causar alteraciones en la composición corporal más allá de los esperados por la insuficiencia de alimentación. Adicionalmente, muchos de los métodos utilizados en la medición de los cambios en la composición corporal en niños, asumen ciertas condiciones que no están generalmente presentes en estos niños. Por ejemplo, podrían tener un desarreglo de electrolitos y una distribución alterada en la distribución de agua, relativos a su condición y que puede invalidar los resultados de algunas técnicas. No obstante, algunos de los cambios se conocen bien.

Los niños con desnutrición proteico-energética severa generalmente tienen un mayor peso total de agua (TBW, por sus siglas en inglés) en relación al peso corporal. ECW como un porcentaje de TBW también está incrementado. Estos cambios son indicadores de pérdidas severas de masa celular y grasa corporal. Las células parecen retraerse y perder potasio, magnesio y fósforo. El sodio corporal total se incrementa tanto extracelular como intracelularmente; el incremento extracelular de sodio es generalmente menor que el incremento en ECW, lo que resulta en hiponatremia (concentración de sodio en sangre por debajo de 135 mmol/l) con un relativo incremento en el sodio corporal total.

TBK disminuye, aunque los niveles de potasio en suero son usualmente normales. Las deficiencias en magnesio, calcio, fósforo y elementos traza (cinc, cobre, selenio y cromo) con desmineralización ósea se han reportado.

La proteína corporal total es agotada, especialmente en kwashiorkor. Hay una marcada pérdida de masa muscular, primariamente como resultado de una disminución en el tamaño celular más que en el número de células. Si el proceso de deficiencia energética continúa, el resultado es que el crecimiento lineal se hace más lento o se detiene.

Las alteraciones en ECW, sodio y potasio deben tomarse en cuenta en al manejo inicial de niños con desnutrición aguda. El proceso de recuperación debe empezar cuidadosa y lentamente corrigiendo el desarreglo de agua y electrolitos para evitar los peligros asociados con el síndrome de realimentación, particularmente la falla cardiaca.

En el marasmo, hay inicialmente una pérdida de masa adiposa e ICW. La masa celular corporal disminuye a expensas, especialmente, de proteína muscular. En la forma edematosa de kwashiorkor hay una pérdida en proteína muscular y visceral, con una conservación relativa de grasa subcutánea. El ICW decrece; hay una expansión del compartimiento extracelular con edema e hipoproteinemia. A medida que el proceso de desarrolla, se vuelve manifiesto  con pérdidas marcadas en masa muscular y un incremento en ECW; el efecto de esta progresión puede obscurecer la severidad de la desnutrición si el peso corporal solamente se utiliza para valorar al niño.

En la forma combinada de desnutrición proteico-energética hay anormalidades en todos los compartimientos corporales. Los niños desnutridos pueden continuar mostrando aberraciones en la composición corporal aún después de recuperar peso.

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